Posted:  2 de diciembre de 2010 @ 12:03
Primer Capitulo: Amigos y reencuentros.
Todo comenzó con el primer día de verano. Acababan de empezar las vacaciones. Pero dentro de unos meses tendría que volver a estar en la facultad. Ese año fue agotador pero la verdad había sido uno de los mejores. Era tiempo de relajarse y olvidarse de todo por unos meses.
Con mis amigos salimos celebrar el último día de estudios y tareas del año. Por la tarde paseamos por toda la cuidad y al anochecer la mayoría de mis amigos se fueron a un bar, yo invité a mi mejor amiga, Liz, a comer en algún restauran. Fue una noche muy especial, le conté como era la facultad, ya que ella todavía no había comenzado a cursarla; ella me contaba de la despedida de sus compañeros de la secundaria y variadas cosas más. Liz: La había conocido por mi compañera de la facultad, Anna, ella era su hermana mayor. Un día fui a casa de Anna a hacer un reporte y me encontré con Liz desde el primer momento en el que comenzamos hablar nos hicimos amigas, era una niña muy especial a pesar de ser menor que yo a veces parecía de la misma edad, era muy madura; pero no se equivoquen, tenia muy presente a su niña interior. Tampoco tenia el mejor comportamiento del mundo, todo lo contrario se podría considerar que era una niña mal o algo así, pero no era por ser caprichosa o algo así; su vida había sido... muy dura. Ella simplemente era mi mejor amiga, Liz.

Al día siguiente nos despertamos bastante tarde, ya que nos habíamos dormido aproximadamente como a las cinco y media de la madrugada. A la tarde salimos de compras, recorrimos todos los lugar habidos y por haber. Liz y yo buscábamos unos vestidos de gala, ya en unos meses seria la boda de su hermano, estábamos muy entusiasmadas ya que el hermano de Liz tenía 21, es decir, era mayor que nosotras y como practicaba rugby, seguramente invitaría a todos sus amigos mayores jugadores de rugby. Además de lo obvio, ¡era una boda! Y por esa razón nos queríamos ver perfectas. Ella se probó un vestido hermoso que le quedaba excelente. Físicamente Liz era una casi una barbie, era hermosa, sus ojos eran bien redondeados de color negro azabache al igual que su corto y brillante cabello; y sus labios impecables. Además de que su cuerpo estaba perfectamente proporcionado.

Ambas escogimos nuestros vestidos en una pequeña tienda al norte de la cuidad. Estábamos totalmente satisfechas.
Cuando llegamos a casa mi madre, Emma, nos recibió con una fervorizarte sonrisa. Estaba muy rara. Seguramente estaba emocionada porque ahora solo me quedaban unos tres años en la facultad, Emma es demasiado sentimental, ella es muy intensa; toda clase de cosas así le afectan.

- Mamá ¿Qué te pasa?- Tenia un aspecto tan inusual que por un momento casi me asusta.

- Nada... ¿Qué te hace pensar que me pasa algo?- rió cínica. No me malentiendan, Emma no estaba triste, sino que estaba demasiado feliz.

-Si tu lo dices - La ignore y con Liz continuamos hasta mi habitación. Entramos y comenzamos a hacer una lista de que lo que habíamos comprado, lo ordenamos y guardamos casi todo en mi armario. Como ella prácticamente vivía en casa tambien guardo sus prendas en mi guardarropas.

-¿Qué le sucede a Emma? - Preguntó casi riendo. Yo no era la única que lo había notado.

- Sinceramente no lo sé. Si sé que se trae algo entre manos pero la intriga no me carcome lo suficiente como para querer averiguarlo.

La temperatura había comenzado a subir así que ambas decidimos cambiarnos y ponernos algo más ligero. Yo me vestí con una minifalda rosadita y una remera holgada blanca y rosa floreada. Liz, siguiendo su estilo, decidió ponerse unos shorts de jean negro y una sudadera con el escudo de su banda de rock favorita. Ambas nos veíamos muy bien.
Luego de eso comenzamos a gravar unos videos. Amábamos gravar videos patéticos y luego mirarlos para reírnos de nosotras mismas, no creo que sea muy raro, muchas personas lo hacen ¿no? En fin, luego de eso escuchamos a mi madre llamarnos para la cena, su voz casi temblaba. Ahora si me impacientaba saber qué pasaba. Bajamos rápido y allí encontramos a Emma nuevamente con esa extraña sonrisa, detrás de ella estaba en la puerta de la sala principal cerrada.

- Vamos, ¿Qué te sucede? - Le dije.

- Aun no puedo creer que pude mantener el secreto. Reachel te tengo una gran sorpresa. - Con Liz nos miramos la una a la otra sin entender una palabra.

- ¿Qué? ¿Qué es Emma? - Pregunto mi amiga, casi tan intrigada como yo.

- Unos muchachos muy queridos tuyos que hace tiempo que no ves, vivieron a visitarte - ¡Mis primos! Fue lo primero que pensé, no los había visto desde las navidades pasadas. En ese momento esquive a Emma abrí la puerta y abrase con fuerza a la primera persona que divisé sin siquiera ver su rostro. Estaba de espaldas a mí y yo lo abrasaba muy fuerte, sin duda era un chico y en verdad creí que era en menor de mis primos. Pude sentir sus brazos bien formados debajo de los míos.

- Me haz hecho caso. Hiciste ejercicio ¿verdad? - Detrás de mi sentí las risas tímidas de Liz y Emma. Me separé de la persona a la que tenia entre mis brazos, él se dio media vuelta y pude ver su rostro. Aquel rostro que me trajo mil recuerdos en un solo segundo. Era Nicholas.

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